Una Comunidad Universitaria al Servicio del Desarrollo Humano Sustentable


Debemos dar respuesta a una comunidad universitaria que reclama educación de calidad y excelencia

El rector de la Universidad Valle del Momboy, profesor Héctor Barazarte, envió unas palabras a toda la comunidad uvemista:

 

     Estamos viviendo en una situación cuyas circunstancias conocemos. La pandemia del COVID-19 genera una oportunidad inédita: ejercer una crítica profunda al modelo educativo, a la noción actual de currículo y a las formas predominantes de la práctica docente, y, con ello, avanzar hacia modelos educativos cuya preocupación central sea formar personas para la vida, sobre bases solidarias. Es necesario, pero insuficiente, el postulado de desarrollar sistemas educativos abiertos y flexibles, que hagan educación a distancia y se basen en las tecnologías digitales.

 

    Llevamos años advirtiendo que es necesario un cambio en el modelo educativo que se adapte a las necesidades y retos del siglo XXI. Por desgracia, hemos tenido que vivir una situación dramática y excepcional para darnos cuenta que este cambio es necesario e irreversible.

 

     Como docentes las circunstancias nos obligan a que de un día para otro tengamos que salir de nuestra práctica habitual, a utilizar dispositivos propios en casa, aulas virtuales y herramientas nuevas desconocidas, cambiando protocolos de trabajo, contenidos, conectividad con los alumnos, y en algunos casos intentando de la mejor manera llegar a cambiar habituales clases presenciales por clases online para ayudar en el día a día a nuestros estudiantes, demostrando nuestro profesionalismo en estos duros momentos.

 

     Instituciones educativas de todo el mundo se han visto obligadas a tomar estas medidas de emergencia, realizar formaciones urgentes al profesorado en plataformas virtuales, las cuales en los primeros días no estaban dimensionadas para uso masivo de todos los estudiantes. También nosotros queremos  pedir un nuevo esfuerzo a nuestro profesorado. A lo mejor ha llegado el momento de reflexionar y dar el impulso necesario para adaptarnos al cambio que necesita nuestra educación.

 

     Debemos estar conscientes que el modelo virtual implementado por efectos de la pandemia no es una respuesta definitiva; no obstante, nos está obligando a explorar nuevas formas de aprender y de enseñar, y transitar el trauma que genera todo proceso de cambio. En este sentido, solo las instituciones, con visión y coraje, serán las llamadas a asumir la responsabilidad de ofrecer nuevas formas de enseñar y quienes marcarán la diferencia sumando valor a la comunidad estudiantil.

Comparto con ustedes lo que afirma Ignacio Jarmas, CEO de Social Learning: “En esta crisis tenemos una gran oportunidad. Enfrentarla nos exige, por necesidad, el desarrollo de la creatividad, la apertura de nuevos aprendizajes y la posibilidad de superarla a través de la evolución en el sistema educativo.

 

Como  miembro de esta comunidad universitaria les hago un llamado a que formemos un frente de lucha y compromiso, que tenga como norte seguir abordando alternativas para enfrentar esta crisis y seguir fortaleciendo este proyecto universitario que sigue siendo el más sólido de Trujillo.

 

Mi agradecimiento a los miembros de la comunidad universitaria y a quienes han intentado dar lo mejor de sí, para salir juntos  de esta grave situación y que los alumnos hayan podido en la medida de lo posible con su formación diaria.

 

Como bien lo afirma Jarma: “El mundo de la educación evolucionará para no volver nunca al estadio anterior, ese que dejó de existir sesenta días atrás, pero que el mundo ya estaba demandando hace varios años”.

     Somos una universidad pequeña, pero grande en innovación y creatividad que se ha venido adaptando a los desafíos de los nuevos tiempos, de eso no tengamos duda. Reconozcamos nuestros errores, sumemos nuestras virtudes y enfilemos nuestros esfuerzos hacia el enemigo que está en la acera de enfrente: la incertidumbre y el caos; por tanto, debemos dar respuesta a una comunidad universitaria que reclama de nosotros educación de calidad y excelencia académica, -que para nada es contradictorio con la virtualidad- en un país donde la crisis nos golpea a todos por igual, y cuyo único empeño para nosotros, debe ser superarla en buena lid.